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miércoles, 17 de abril de 2024

"La Compleja Historia de Edmund Kemper: Más Allá del Perfil de un Asesino en Serie"

 

Edmund Kemper


En el oscuro e increíble panorama de la historia criminal, los nombres de algunos individuos resuenan con una peculiar mezcla de terror y fascinación. 

Entre ellos, destaca la figura de Edmund Kemper, un hombre cuya historia va más allá de los horrores que cometió. Kemper no solo dejó una estela de crímenes espantosos, sino que también desafió las nociones convencionales sobre la mente criminal. Adentrémonos en la compleja historia de este infame asesino en serie.

 

Edmund Kemper


Edmund Emil Kemper III nació el 18 de diciembre de 1948 en Burbank, California. Desde temprana edad, mostró signos preocupantes de comportamiento. Kemper asesinó a sus abuelos cuando tenía apenas 15 años, un acto que le valió su internamiento en un hospital psiquiátrico juvenil. Después de cinco años, fue liberado, pero su libertad anticipada solo serviría para alimentar sus oscuros impulsos.

 


 

En la década de 1970, Kemper perpetró una serie de asesinatos brutales en California. Sus víctimas, en su mayoría mujeres jóvenes, cayeron presas de su astucia y brutalidad. Pero lo más perturbador no fue la naturaleza de sus crímenes, sino la aparente normalidad que presentaba en su vida cotidiana. Kemper era inteligente, carismático y capaz de ocultar su lado oscuro tras una fachada de cordialidad.

 

La escalada de violencia de Kemper finalmente llegó a su fin en 1973, cuando asesinó a su madre y a una amiga de esta. Tras entregarse a las autoridades, confesó sus crímenes con una frialdad desconcertante. Durante su juicio, Kemper proporcionó detalles escalofriantes sobre sus motivaciones y métodos, arrojando luz sobre la mente de un asesino en serie.

 

Edmund Kemper


Después de su condena a cadena perpetua, Kemper se convirtió en objeto de estudio para psicólogos y criminólogos. Su disposición a cooperar con las autoridades y su capacidad para analizar su propio comportamiento lo convirtieron en un caso único en la historia criminal. A través de entrevistas y evaluaciones psicológicas, los expertos intentaron desentrañar los misterios de su mente retorcida.





Tras ser condenado a cadena perpetua en 1973, Kemper se convirtió en un ávido lector y escritor. Su inteligencia y capacidad de oratoria lo llevaron a participar en programas educativos en prisión, donde su voz profunda y expresiva llamó la atención de productores de audiolibros.

 A pesar de su pasado oscuro, la voz de Kemper era considerada como una de las mejores en la industria. Su tono grave y su capacidad para transmitir emociones lo convirtieron en un narrador ideal para una amplia gama de géneros, desde thrillers psicológicos hasta clásicos literarios.

 La carrera de Kemper como narrador de audiolibros generó un debate ético sobre la monetización de su talento a pesar de sus crímenes. Algunos lo consideraban una forma de explotación, mientras que otros argumentaban que era una oportunidad para que Kemper contribuyera a la sociedad de manera positiva.

 

 


Edmund Kemper falleció en prisión en el 2018, dejando atrás un legado complejo y contradictorio. Aunque sus crímenes son imperdonables, su talento como narrador de audiolibros sigue siendo una parte notable de la historia de la literatura narrada.

 La historia de Edmund Kemper es un recordatorio sombrío de la complejidad de la naturaleza humana y los horrores que pueden surgir de las profundidades de la psique. Su caso sigue siendo objeto de estudio y debate en el campo de la criminología, ofreciendo valiosas lecciones sobre la prevención y comprensión del comportamiento criminal. Aunque su legado está manchado por el sufrimiento que causó, también nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los límites de nuestra comprensión y empatía hacia aquellos que cometen actos atroces.


jueves, 28 de diciembre de 2023

El Diablo en la Ciudad de los Vientos

 




En el oscuro rincón de la historia criminal estadounidense, un nombre se destaca entre los más infames: H.H. Holmes. Conocido como el "Doctor de la Muerte" y el "Asesino del Castillo", Holmes dejó una estela de horror y misterio que aún hoy fascina a los amantes del true crime. Veamos la aterradora historia detrás de este siniestro personaje.

 

Infancia en las Sombras:

 

Herman Webster Mudgett, alias H.H. Holmes, nació en 1861 en New Hampshire. Desde joven, mostró signos de inteligencia excepcional y, lamentablemente, de una moralidad retorcida. Se rumorea que practicaba la vivisección en animales y que su fascinación por la muerte comenzó temprano.

 


Construyendo el Laberinto Mortal:

 

Holmes se trasladó a Chicago, donde aprovechó la Exposición Mundial de 1893 para llevar a cabo sus horribles crímenes. Adquirió un edificio de tres pisos conocido como el "Hotel Castle" o "Murder Castle". Diseñado con pasadizos secretos, habitaciones insonorizadas y cámaras de gas, este laberinto se convirtió en su instrumento para el terror.

 

La Telaraña de Holmes:

 

Holmes no solo era un asesino; también era un estafador maestro. Contrataba empleados para construir su "hotel", solo para despedirlos y evitar que comprendieran la totalidad de la estructura. Además, estafaba a compañías de seguros al presentar reclamaciones por la muerte de personas que aún estaban vivas.

 

Víctimas Desconocidas:

 

El número exacto de víctimas de Holmes sigue siendo incierto, pero se estima que podrían ser hasta 200. Entre ellas se encuentran inquilinos del hotel, mujeres a las que cortejó y desaparecieron, así como personas a las que contrató para trabajar en su macabro proyecto.

 

Caída y Castigo:

 

El imperio criminal de Holmes comenzó a desmoronarse cuando las autoridades comenzaron a investigar sus fraudes. Fue arrestado en 1894 y su juicio reveló la magnitud de sus atrocidades. Fue condenado a muerte y, en 1896, H.H. Holmes fue ahorcado.

 

El Legado Oscuro:

 

La historia de H.H. Holmes perdura en la infamia, alimentando la leyenda y el misterio. Su Castillo de la Muerte, aunque destruido en 1938, vive en la memoria como un símbolo del mal. Su vida y crímenes continúan inspirando libros, películas y debates sobre la naturaleza humana y la capacidad del mal.

 

H.H. Holmes, el arquitecto de la muerte, sigue siendo un enigma para aquellos que buscan comprender la mente retorcida de un asesino serial. Su historia sirve como un recordatorio sombrío de los horrores que pueden esconderse detrás de una fachada de normalidad, y su legado perdura como una advertencia sobre la fragilidad de la línea entre la cordura y la locura.

 

 

 Redacción: Baldra Torres

 

 


viernes, 27 de octubre de 2023

Desentrañando la Psique de un Asesino Serial: Influencias Geográficas, Temporales y Familiares

 

El fenómeno de los asesinos seriales ha capturado la imaginación y el temor del público durante décadas. Estos individuos, que cometen actos de violencia extrema con una regularidad escalofriante, son a menudo objeto de fascinación y repulsión a partes iguales. En este ensayo, exploraremos las complejidades de la mente de un asesino serial, poniendo especial atención en cómo la ubicación geográfica, la época y la historia familiar pueden influir en su desarrollo y comportamiento.



Ubicación Geográfica: Más que un Simple Escenario

La ubicación geográfica de un asesino serial puede desempeñar un papel crucial en su desarrollo. Por ejemplo, los asesinos seriales que operan en áreas urbanas densamente pobladas pueden tener más oportunidades para seleccionar a sus víctimas y esconderse en el anonimato. Por otro lado, aquellos en áreas rurales pueden beneficiarse de la falta de recursos policiales y la proximidad a espacios abiertos para deshacerse de las pruebas.


La Época: Un Reflejo de la Sociedad

La época en la que vive un asesino serial también puede influir en su comportamiento. En décadas pasadas, la falta de tecnología avanzada de vigilancia y la inexistencia de bases de datos centralizadas facilitaban que los asesinos seriales evadieran la captura. En la actualidad, aunque la tecnología puede ayudar a rastrear y capturar a estos criminales, también ha generado un aumento en la fascinación por los asesinos seriales, proporcionándoles una especie de estatus de celebridad macabra.



Historia Familiar: Las Raíces del Mal

La historia familiar de un asesino serial es quizás uno de los aspectos más estudiados y debatidos en el intento de comprender su psique. Muchos asesinos seriales han crecido en hogares desestructurados, con historias de abuso físico y emocional. Esta falta de un entorno seguro y amoroso puede contribuir al desarrollo de tendencias violentas y a una falta de empatía hacia los demás. Sin embargo, es importante destacar que no todos los individuos que crecen en circunstancias similares se convierten en asesinos seriales, lo que indica que hay otros factores en juego.

En conclusión...

La mente de un asesino serial es un laberinto complejo de influencias y experiencias. La ubicación geográfica, la época y la historia familiar son solo algunas de las piezas del rompecabezas que pueden ayudar a arrojar luz sobre por qué estos individuos cometen actos tan atroces. Al estudiar estos factores, no solo podemos trabajar para prevenir futuros actos de violencia, sino también para entender mejor la naturaleza humana en su forma más oscura.


Redacción Baldra Torres

jueves, 5 de octubre de 2023

La Hibristofilia y su Trascendencia en el Mundo Contemporáneo

 




La atracción hacia aquellos que han cometido un crimen, conocida como hibristofilia, ha sido objeto de fascinación y debate en el mundo contemporáneo. Esta extraña atracción, lejos de ser un mero constructo reciente, encuentra raíces en las historias más antiguas de nuestra civilización y se ha ido manifestando de diversas maneras en el entorno moderno. Desde una perspectiva literaria y social, la hibristofilia brinda una ventana para comprender el complejo entramado de emociones humanas y la manera en que éstas se relacionan con la moral, el poder y la cultura actual.


Los mitos y leyendas, desde la Antigüedad hasta hoy, han idealizado figuras rebeldes, que desafían el orden establecido. Por ejemplo, en los mitos griegos, personajes como Prometeo, quien robó el fuego de los dioses para entregárselo a los humanos, son vistos con simpatía y admiración. Si bien no todos estos personajes cometieron crímenes desde una perspectiva moral, desafiaron el status quo, y ese acto de rebeldía es, en sí mismo, una forma de transgresión. Esta transgresión, sin embargo, no siempre es vista de manera negativa.
En el mundo contemporáneo, la hibristofilia ha encontrado nuevos modos de expresión. Los medios masivos y las redes sociales han dado espacio a una serie de personajes criminales que, pese a sus actos condenables, despiertan la admiración, la curiosidad o incluso el deseo romántico de algunas personas. No es raro ver cartas de fanáticos dirigidas a asesinos en serie en prisión o páginas de admiradores dedicadas a criminales notorios.




¿Qué impulsa esta atracción?
 Algunos psicólogos y sociólogos sugieren que el atractivo radica en la sensación de peligro y la idea del "amor redentor". Es decir, existe un deseo de “salvar” o “cambiar” al criminal, de ser esa figura especial que logre transformar al transgresor. También hay quien argumenta que esta atracción se basa en un sentido profundo de autovaloración: si el criminal, alguien que desafía las reglas más básicas de la sociedad, muestra interés en una persona, esta última puede sentirse única y especial.


A nivel literario, la hibristofilia ha sido explorada en novelas, películas y series. Las historias de amor entre personajes buenos y malos, entre inocentes y transgresores, se han repetido una y otra vez. Estas narrativas juegan con la dualidad del ser humano, con esa lucha interna entre el bien y el mal, y con la idea de que el amor puede ser más fuerte que cualquier otra cosa.



En resumen, la hibristofilia, lejos de ser un mero capricho contemporáneo, es reflejo de las complejidades del alma humana. En una sociedad en la que la moralidad se vuelve cada vez más ambigua, donde los límites entre el bien y el mal se difuminan, la hibristofilia nos invita a reflexionar sobre nuestras propias pasiones, miedos y deseos. Aunque pueda parecer perturbador, nos recuerda que el ser humano es, y siempre será, una criatura de contradicciones.



Redacción: Baldra Torres 

martes, 26 de septiembre de 2023

El Culto a los Asesinos seriales desde hace cinco décadas



 El culto a los asesinos seriales a lo largo de los últimos cincuenta años revela facetas complejas y sombrías de la psique y la cultura humanas. La fascinación por estos individuos, que perpetran actos de violencia y brutalidad extrema, se manifiesta en diversas formas de consumo cultural, incluyendo películas, documentales, series de televisión, y literatura.


Origen de la Fascinación

La fascinación moderna por los asesinos seriales surge en un contexto histórico y social que combina el morbo, el temor y la curiosidad humana. Los asesinos seriales, a menudo con personalidades carismáticas y perturbadoras historias personales, se convierten en figuras enigmáticas y temidas. Su habilidad para evadir la justicia y su aparente normalidad alimentan la curiosidad pública y generan una mezcla de repulsión y atracción.


 Medios de Comunicación y Sensacionalismo


Los medios de comunicación juegan un papel crucial en el culto a los asesinos seriales. Historias sensacionalistas, películas y documentales elevan a estos criminales a un estatus de celebridad. En el proceso, las representaciones de los asesinos se mezclan con ficción, creando mitos y leyendas urbanas que incrementan el temor y la fascinación. El caso de Ted Bundy, por ejemplo, ha sido objeto de numerosas adaptaciones cinematográficas y documentales que exploran su personalidad carismática y sus crímenes brutales.


Sociedad y Morbo

La sociedad, con su apetito insaciable por el morbo y el escándalo, también es cómplice en la construcción del culto a los asesinos seriales. El fenómeno del “true crime”, que narra crímenes reales, ha experimentado un auge significativo en los últimos años, reflejando una creciente demanda por contenidos relacionados con el crimen y la justicia.


Explotación Comercial

La industria del entretenimiento ha capitalizado esta fascinación por los asesinos seriales, creando innumerables obras basadas en sus vidas y crímenes. Desde películas como "El silencio de los corderos" hasta series de televisión como "Mindhunter", estos relatos explotan la psicología y motivaciones de los criminales, ofreciendo al público una visión íntima y perturbadora de sus mentes.


 Deshumanización de las Víctimas

En este proceso de glorificación, las víctimas son frecuentemente deshumanizadas y olvidadas. La atención se centra en el asesino, en su vida, sus motivaciones y sus métodos, mientras que el sufrimiento de las víctimas y sus familias queda eclipsado. Esto lleva a una pérdida de empatía y comprensión sobre el verdadero costo humano de estos crímenes.


Reflexión Sociocultural

El culto a los asesinos seriales refleja, en última instancia, aspectos oscuros y perturbadores de la cultura y la sociedad. La necesidad de entender el mal, de explorar los límites de la naturaleza humana y de enfrentar nuestros propios miedos, se manifiesta en esta fascinación morbosa. Es esencial reflexionar sobre cómo la cultura popular y los medios de comunicación perpetúan y explotan este culto, y sobre cómo podemos abordar estos temas con responsabilidad y respeto por las víctimas.





Conclusión

El culto a los asesinos seriales a lo largo de los últimos cincuenta años es un fenómeno multifacético que revela tanto la obsesión cultural con el mal y el morbo como las tensiones inherentes entre la curiosidad y el repudio. Los medios de comunicación, el sensacionalismo y la explotación comercial han alimentado y perpetuado este culto, a menudo a expensas de la humanización y el recuerdo de las víctimas. Es imperativo que la sociedad reflexione sobre sus roles en la perpetuación de este fenómeno y busque maneras de abordar y discutir estos temas de manera más ética y consciente.



Redacción: Baldra Torres

miércoles, 17 de marzo de 2021

La esquizofrenia como detonador en el comportamiento de los futuros asesinos seriales

 



Una de las enfermedades mentales más desconcertantes es la esquizofrenia.

Esta consiste en un conjunto de alteraciones cerebrales que distorsionan los pensamientos, las emociones y el comportamiento; y puede provocar alucinaciones auditivas, delirios, angustia, insomnio, además de una conducta repetitiva y un comportamiento agresivo.

Es gracias a este último por el que se asocia la esquizofrenia como una de las causas principales por las cuales las personas que padecen esta enfermedad cometen crímenes, especialmente los denominados asesinatos seriales.

 

Es necesario aquí definir que un asesino serial es aquel que mata por lo menos en tres ocasiones con un intervalo entre cada asesinato. Los asesinos seriales suelen ser personas muy formadas, muy lúcidas, que cometen sus crímenes siguiendo un patrón determinado.

Pero en su conducta pública son seres humanos completamente normales, al menos en lo que se alcanza a percibir, la realidad es que cualquiera puede ser un asesino serial, (al menos así lo creo yo) ; además también cualquiera puede ser víctima de ellos (eso es un hecho).


Aquellos que padecen de esquizofrenia, tienen trastornos psicopatológicos que invaden todas las áreas de la personalidad, así observamos alteraciones en el pensamiento caracterizado por disociación e incoherencia, representando las ideas delirantes.

Estas, se traducen en delirios de grandeza, de invención de celos, místicos, de persecución, estos sin lugar a duda son los de mayor peligro ya que el individuo siente que “debe” defenderse de los que lo espían o lo controlan.

Además de presentar graves problemas de memoria, o una marcada amnesia como consecuencia también del delito, no recuerda, no reconoce.

Esta pérdida de memoria está vinculada asimismo a la desorientación que puede llegar a tener con relación al tiempo y al espacio en el que se encuentran.

La incidencia de la esquizofrenia en los asesinos seriales es de la misma proporción que la del resto de las personas comunes y corrientes. La mayoría de estos criminales esquizofrénicos pueden resistir las agresivas órdenes provenientes de sus alucinaciones, aunque es muy frecuente que estos presenten una doble personalidad, la cual usualmente toma el control de la situación a la hora en que el sujeto comete sus crímenes. (Este parecía ser el caso de David Berkowitz, el personaje protagonista de nuestro noveno capítulo).

 


Existen varios tipos de comportamientos criminales esquizofrénicos:

 

  Simple: El individuo se va apartando lentamente de sus actividades y del contacto con las demás personas, comienza a disminuir su rendimiento, efectivamente disminuye su resonancia afectiva, pierde interés en las cosas, la actividad tiende a ser escasa. El crimen, especialmente en el adolescente, señala el desencadenamiento de un proceso mental más profundo y grave.

 

  Hebefrénico: En estos casos el comienzo es brusco, agudo en sus reacciones y la desorganización de la personalidad y el deterioro es más rápido. Impulsividad extrema,comportamiento infantil, alucinaciones, ideas delirantes, pensamientos incoherentes y acentuados rasgos regresivos.

 

  Catatónico: Se caracteriza por perturbaciones en el control de movimiento y por el pasaje de una etapa depresiva al estupor y excitación. En la primera etapa, el individuo permanece quieto, existe un negativismo marcado, indiferencia frente a los estímulos, falta de interés, llega a perder todo control. En la segunda, existe un total aislamiento y un proceso regresivo con pérdida del sentido de la realidad.

 

  Paranoide: La sintomatología principal de este síndrome son las ideas persecutorias y delirios que se van estructurando y se transforman en delirios sistematizados. Existen alucinaciones y trastornos afectivos como consecuencia de la conflictiva interpersonal. Es una personalidad fría, retraída que reacciona por mínimos estímulos.


Redacción:

Baldra Torres

sábado, 20 de febrero de 2021

La influencia de "Pogo el payaso" en los copycats

 



Los payasos y personajes parecidos han existido durante miles de años.

Históricamente, los bufones y los payasos han sido un vehículo para la sátira y para burlarse de las personas poderosas.

Proporcionaron una válvula de seguridad para desahogarse y se les concedió una libertad de expresión única, siempre que su valor como animadores supere la incomodidad que causaron a los superiores.

Los bufones y otras personas ridiculizadas se remontan al menos al antiguo Egipto, y la palabra inglesa "clown" apareció por primera vez en el siglo XVI, cuando Shakespeare usó el término para describir personajes tontos en varias de sus obras.

El ahora familiar payaso de circo, con su rostro pintado, peluca y ropa de gran tamaño, surgió en el siglo XIX y solo ha cambiado ligeramente en los últimos 1500 años.

“El mito” del payaso malvado tampoco es nada nuevo. En 2016, escritor Benjamin Radford publicado "Payasos Malos,” En el que traza la evolución histórica de los payasos hasta convertirse en criaturas impredecibles y amenazantes.

La personalidad del payaso espeluznante realmente se hizo realidad después del asesino en serie John Wayne Gacy fue capturado.

En la década de 1970, Gacy apareció en las fiestas de cumpleaños de los niños como "Pogo the Clown" y también pintó con regularidad dibujos de payasos. Cuando las autoridades descubrieron que había matado al menos a 33 personas, enterrando a la mayoría de ellas en el sótano de su casa en los suburbios de Chicago, la conexión entre los payasos y la peligrosa conducta psicopática quedó fijada para siempre en el inconsciente colectivo de los estadounidenses.

 

Luego, durante varios meses en 2016, payasos espeluznantes aterrorizaron a América.

Surgieron informes de al menos 10 estados diferentes. En Florida, payasos diabólicos fueron vistos acechando al lado de la carretera. En Carolina del Sur, según los informes, los payasos intentaban atraer mujeres y niños al bosque.

No está claro cuáles de estos incidentes fueron historias de payasadas y cuáles fueron intentos de secuestro realmente amenazantes. No obstante, los perpetradores parecen estar aprovechando el pavor primordial que muchos niños, y más que unos pocos adultos, experimentan en presencia de payasos.

Y es aquí en donde entramos en terrenos más interesantes…

 

El fenómeno de “efecto de imitación” o copycat comenzó a conocerse y a reconocerse a raíz del auge que tuvieron determinadas obras cinematográficas que trataban este asunto. Entre ellas destaca la película Copycat, de 1995, protagonizada por la actriz Sigourney Weaver. Ésta narra la historia de una experta en psicología criminal y asesinos en serie, quien es atacada por un asesino llamado Daryll Lee Cullum.

Esto provoca en la protagonista un miedo a salir de casa (agorafobia), por lo que queda recluida. Durante este período sucede una serie de asesinatos y ella se da cuenta de que el homicida está imitando a otros asesinos anteriores. Pero no nos desviemos del tema. (De esta muy recomendable película nos podremos ocupar en otro momento).



Como les decía; Tras el éxito rotundo de este tipo de películas, comenzó a analizarse en profundidad este concepto, pero no desde un punto de vista criminológico y psicológico, sino que se tomó como algo irreal que únicamente ocurría en el cine. Sin embargo, como se ha podido apreciar a lo largo de la historia criminal, esto no es así, ya que existen asesinos reales que imitan a otros por diversos motivos, . Por lo tanto, en esta nota podemos abogar por analizar el “efecto de imitación” desde un punto de vista criminológico y dejar aparte el tinte sensacionalista con el que se ha tratado, sobre todo en los medios de comunicación, para así dar a conocer una visión general de este concepto y el impacto que tiene en la realidad.

En el caso de los copycats o imitadores de John Wayne Gacy, existía el furor por la dualidad y ambivalencia psicológica del personaje de “Pogo”. Que tuvo desde luego su auge y su decadencia.


Pero ustedes nunca se preguntaron, ¿la razón por la que este asesino en serie eligió a un payaso como una de sus personalidades o alter ego?

Yo sí, muchas veces…

La psicología puede ayudar a explicar por qué los payasos, los supuestos proveedores de chistes y bromas, a menudo terminan enviando escalofríos por nuestras espinas.

Rami Nader es un psicólogo canadiense que estudia la coulrofobia, el miedo irracional a los payasos. Nader cree que las fobias a los payasos son alimentadas por el hecho de que los payasos usan maquillaje y disfraces que ocultan sus verdaderas identidades y sentimientos.

Esto es perfectamente consistente con la hipótesis de que es la ambigüedad inherente que rodea a los payasos lo que los hace espeluznantes.

Parecen felices, pero ¿lo son realmente? Y son traviesos, lo que pone a la gente en guardia constantemente.

Las personas que interactúan con un payaso durante una de sus rutinas nunca saben si están a punto de recibir un pastel en la cara o de ser víctimas de alguna otra broma humillante. Las características físicas altamente inusuales del payaso (la peluca, la nariz roja, el maquillaje, la ropa extraña) solo magnifican la incertidumbre de lo que podría hacer el payaso a continuación,

Ciertamente hay otro tipo de personas que nos asustan. Puedo tener una lista que superan los dedos de mis manos.

Como sea, la influencia que John Wayne Gacy ejerció sobre los psicópatas iniciados (o en potencia), sigue persistiendo después de décadas.

 

 Redacción: Baldra Torres

 

 

sábado, 13 de febrero de 2021

Ted Bundy ( Y la pregunta que seguimos sin responder después de tantos años)

 



Desde la cultura griega hasta nuestros tiempos hemos formado, transformado y evolucionado en nuestra forma de vincularnos con el mundo y con el otro por medio de la palabra y del discurso.

Desde una perspectiva filosófica se podría afirmar que el “Otro” es todo aquello que nos excede y al mismo tiempo nos constituye, y desde una perspectiva psicoanalítica lacaniana, se podría afirmar que el “Otro” es el discurso, la palabra, el acto, los gestos, la intención y… En esa intención es donde entra la categoría de Asesino Serial.

Ted Bundy mató a treinta y seis chicas hasta su última detención, la que culminó en su pena de muerte, condenado a la silla eléctrica, el 24 de enero de 1989.

Fue un claro ejemplo de un psicópata con fachada perversa. Encantador, elocuente, inteligente, un candidato indiscutible al éxito y un hábil manipulador.

Dedicó su vida a conseguir su goce y adjudicó la culpa a lo ajeno, en su caso a la pornografía.

Su gran capacidad para fingir ser un ciudadano modelo lo llevó a matricularse en varias universidades, consiguiendo grandes méritos en ellas. Militó en política y trabajó como voluntario en una línea de ayuda a mujeres, formó pareja en dos ocasiones, con chicas jóvenes y hermosas.


Ted, fingió ser un individuo socialmente destacado y elocuente hasta el día de su juicio.

De aquí partimos para situar a este personaje en uno de los mejor situados en los niveles de maldad, de la que nos hablan en uno y más programas y series de televisión.

Dicen que las apariencias engañan. Esta máxima que , no por repetida hasta el hartazgo abandona ese cetro de la sabiduría popular que la ha eternizado.

Este enero pasado se cumplieron  32 años de la ejecución de Ted Bundy en la silla eléctrica, ese joven apuesto que se convirtió en uno de los mayores asesinos seriales de los Estados Unidos sin acarrear ningún rasgo que denotara su temible condición.

Sabemos que fue un buen camuflaje para cometer el horror. Se sabe, pues, que  el hábito no hace al monje, (otra vez retomamos el refrán popular).

Pero…¿Cuál es el rol de la “psique” de un reo con un prontuario confeso que incluye el asesinato de más de treinta mujeres?.

Bundy se llevaba muy bien con cada una de esas aseveraciones instaladas que hacen al patrimonio del argot popular que siempre esconde una buena dosis de verdad. 

Apariencia intelectual. Hábito de niño bien. Así era. Eso representaba. Pero, 

Siempre aterrizamos en las preguntas que tal vez no respondamos jamás…

¿Los asesinos seriales nacen o se hacen?

Un padre desconocido. Una madre que aparentó ser hermana por muchos años, (también si se quiere víctima de las circunstancias).

Tal vez… La violencia en el hogar de crianza, Un amor no correspondido. No, no... No es la fórmula del crimen, no lo creo yo al menos, no sé ustedes. Pero desde mi perspectiva estos no son los materiales con los que se construye un criminal.

Se trata del universo de un ser humano esperpéntico, diría Valle Inclán.

Un monstruo con piel de cordero, enfermo psicopático, un manipulador, un mentiroso… Si, pero no, de ninguna manera alguien que haya tenido una sola causa de origen de su maldad.

Theodore Robert Cowell Bundy, el famoso Ted que sembró el pánico en las mujeres de su época, el personaje en el que se sostuvo la crónica policial, el ensayo literario, el cine documental y la ficción inspirada en la realidad.

Theodore Robert Cowell Bundy, el perverso que pensó en Dios cuando despertó luego de haber cometido su primer asesinato (según sus propias palabras).

 Aquella imagen no fue suficiente para sembrar la culpa y el arrepentimiento. Ese Dios, su Dios, no logró hacerle vencer el derrotero de furia, resentimiento y despecho que este sujeto tenía hacia las mujeres.

Sé que pueden pensar y argumentar que hay algo más que eso y estoy de acuerdo, los artículos, documentales, series, películas, libros y toda la memorabilía que este personaje ha inspirado a través de los años me confirman cada vez que reparo en él…

No existe mejor ejemplo de maldad pura, de incapacidad de empatía, de sadismo y de decadencia del ser humano que Ted Bundy.

 Redacción: Baldra Torres

 

martes, 9 de febrero de 2021

¿Será que nuestra fascinación con crímenes reales es un problema psicológico?

 


Desde los antiquísimos "Forensic Files", hasta las nuevas series de Netflix, como la muy recomendable "The mind of Aaron Hernandez", un deportista excelente con un futuro prometedor que eligió asesinar en lugar de tener una vida envidiable ... Levanto la mano y lo reconozco, soy una adicta.


Por razones que ni yo misma puedo entender, los documentales sobre crímenes se han convertido en mi opción automática para relajarme, pasar de largo en la cotidianidad y también para el análisis de muchos de mis cuestionamientos profundos.


Comprendo que para muchos fans del "true crime" esas expectativas son diferentes.

Pero lo mejor de esto es que no soy la única, hay muchos y mejor entendidos que yo en este mundo oscuro.

Algunos psicólogos advierten del riesgo de glorificar a asesinos infames y de olvidarnos de sus víctimas con esas transmisiones, algunos mas osados ​​señalan que existen riesgos de "contagio", de ideas y conductas ... Otros han acusado a los programadores de estas series o programas de ser selectivos con la evidencia que presentan. Pero ...


¿Será que nuestra fascinación con crímenes reales es problemática?



A decir de la psicóloga británica Emma Kenny, que frecuentemente aparece en los documentales sobre crimen, concuerda que tenemos una tendencia al ser "fisgones" con atracción por el lado más oscuro de las cosas.


Ella señala de la prevalencia del crimen y el horror en otras formas de entretenimiento, incluyendo los dramas que vemos y los libros que leemos.


Emma Kenny dice que ver shows, series, documentales de crimen puede disparar reacciones químicas en nuestro cuerpo mientras miramos, al tiempo que reafirmamos nuestros puntos de vista morales sobre lo que está bien y lo que está mal.


Explica que el interés en el género no es para nada malo, pero hace una advertencia a las personas, incluyéndome a mí, contra ver demasiado de esto.


"Creo que para cualquier persona que vea este tipo de cosas, de veras debe saber por qué lo está mirando, me parece. Porque no vas a querer insensibilizarte demasiado",


"Es mejor pasar la vida en torno a personas buenas que hace cosas buenas, exponiéndote a lo mejor que tiene el mundo para ti ... nunca deberíamos perder la sensibilidad ante el horror".


Yo en verdad opino que es cuestión de gustos y medidas de precaución. Nunca he tenido más clara la diferencia entre una mente enferma y una cotidianidad en gustos y selecciones.


Pero si para otros la advertencia sirve ... Yo lo dejo a tu criterio. ¿Qué opinas?




Redacción: Baldra Torres

lunes, 8 de febrero de 2021

La diferencia entre un "asesino serial", y un "asesino en masa"

 ¿Por qué alguien mata? Por qué lo hace dos, tres o más veces, con un mismo patrón de conducta. ¿Es el robo un motivo suficiente? Cuando un asesino en serie actúa, la sociedad se siente sacudida por lo inexplicable, y los expertos en violencia y comportamientos humanos buscan respuestas. (García y Álvarez, 2006)




El fenómeno humano y social del asesino en serie es algo muy complejo que resulta difícil de definir. No obstante, para enfocar con cierta claridad la figura del asesino en serie en los textos del discurso de la prensa, tenemos que plantear primero el concepto o la definición del asesino en serie.

Para observar las características de esta clase de asesinos (aunque cada asesino concreto constituya un fenómeno particular con características propias), conviene también presentar algunas de las tipologías trazadas por los expertos. Siguiendo, en primer lugar, a Eric Hickey (Serial Murderers and Their Victims, 1986), se debe trazar una clara diferencia entre el “asesino de masas” y el “asesino en serie”.

Ambos causan un número más o menos elevado de víctimas, pero la manera de actuar es muy diferente. El asesino de masas mata a un grupo de personas en un breve espacio de tiempo y en un lugar específico (una escuela, un parque, una calle, una tienda, una vivienda, etc.).


El asesino en serie va cambiando de lugar y escoge sus víctimas (normalmente una cada vez) en momentos más o menos distantes (pudiendo pasar semanas, meses o incluso años entre un crimen y el siguiente). Por otro lado, el asesino de masas suele ser liquidado por la policía, se suicida o se entrega después de su actividad mortífera. Mientras que el asesino en serie opera de una manera oculta y se esconde de la persecución de la policía. Puede transcurrir mucho tiempo hasta que es detenido. Puede llegar incluso a desaparecer sin lograr ser detenido y morir de muerte natural .

El asesino de masas actúa normalmente por un arrebato de locura buscando una “venganza” ante una situación de supuesto desprecio, abuso o marginación. El asesino en serie, en cambio, suele actuar planificando meticulosamente su asesinato, procurando no dejar pistas y escapando lo más pronto posible.

 

Si pasamos ahora a precisar el concepto de “asesino en serie”, podríamos partir de un esquema más o menos estereotipado que proviene de los medios policiales y que ha entrado a formar parte del imaginario colectivo tras haberse popularizado a través del cine, de los seriales de televisión y de las novelas policíacas. Según este esquema, el asesino en serie se identifica normalmente con un agresor masculino que, impulsado por obsesiones de carácter sexual (traumas, frustraciones, etc.), decide violar y matar a mujeres o a muchachos jóvenes, incluso a niños, siguiendo un plan determinado de actuación con el que pretende burlar la persecución de la policía. Los medios sensacionalistas contribuyen a difundir este esquema dramatizándolo al máximo y haciendo del asesino en serie una figura monstruosa y perversa que mata a sus víctimas de una manera brutal o de una manera controlada para satisfacer sus obsesiones, y para causar terror y espanto entre determinados sectores de la población de una ciudad o de una región.

 


Esta concepción estereotipada del asesino en serie que comete sus crímenes por motivos sexuales, no es siempre real ni aceptable, porque también existen asesinos en serie “silenciosos” que actúan de una manera solapada y oculta sin ejercer ninguna violencia sanguinaria movidos por otras motivaciones y persiguiendo otro tipo de objetivos. Aquí podemos situar, por ejemplo, a las “viudas negras” que envenenan o hacen desaparecer a sus maridos para convertirse en herederas de sus bienes. Hay que incluir igualmente a las personas que se ocupan de cuidar ancianos y que, una vez que se han ganado su confianza, los eliminan simulando una muerte natural, para obtener su herencia o su dinero. Los asesinos de ancianos pueden ser también médicos o enfermeras que actúan en los hospitales. La eliminación puede deberse a motivos “humanitarios” (para acabar con una dolorosa enfermedad, por ejemplo).

 

Debemos proponer, por lo tanto, una definición más general y más abierta. Será llamado asesino en serie el hombre o la mujer que durante un espacio de tiempo más o menos largo ha matado un mínimo de tres o cuatro víctimas impulsado por motivaciones de tipo diverso.

 Los crímenes cometidos suelen presentar normalmente uno o varios puntos en común, ya sea porque el asesino escoge el mismo tipo de víctimas, o emplea un método parecido, o ya sea porque el móvil de sus crímenes es siempre el mismo. El lugar donde cometen los crímenes puede ser un barrio o una ciudad determinada, o también un país o varios países por donde el asesino va viajando para buscar nuevas víctimas y escapar de la persecución policial.

 

Redacción:

Baldra Torres


viernes, 5 de febrero de 2021

Jeffrey Dahmer "El carnicero de Milwaukee" (Cuarto capítulo de nuestra tercera temporada)

 

En 1991, Nirvana encabezaba las listas, George H.W. Bush estaba en la Casa Blanca y la ciudad de Milwaukee perdió su inocencia.


 

El 23 de julio, algo aterrador, casi inimaginable, sucedió dentro del departamento 213 en North 25th Street.

 

Como una cinta transportadora asesina, la policía de Milwaukee comenzó a sacar partes del cuerpo, cajas de ellos, junto con ácido, una olla grande y un refrigerador que olía como nada que la policía hubiera encontrado antes. 


 

Un hombre llamado Jeffrey Dahmer entre 1987 y 1991 atrajo, drogó y luego asesinó a 16 hombres y niños de entre 14 y 33 años. Algunos los estranguló, otros experimentó, tratando de mantenerlos con vida pero en un estado similar a un zombi perforando un agujero en sus cabezas y luego vertiendo ácido clorhídrico o agua hirviendo en sus cráneos para obtener una gratificación sexual retorcida.

 

 

El nombre de Dahmer se convirtió casi de la noche a la mañana en sinónimo del tipo de maldad retorcida que el país nunca había visto antes.

 

 

 

Y, por supuesto, existía la incertidumbre para los miembros de la familia de todos esos jóvenes y niños que desaparecieron, una incertidumbre que finalmente se convirtió en la horrible comprensión de lo que les había sucedido a sus seres queridos.

 

“En el fondo de mi mente sabía que mi hermano tenía que haber sido uno de ellos”, dijo Steven Thomas.

 

 

\no los devolvería, pero justo antes de que el juez sentenciara a Dahmer a 957 años, los miembros de la familia pudieron dirigirse al hombre que se había hecho conocido como el "monstruo de Milwaukee".

 

 


"Ciertamente es parte de la historia de Milwaukee, y nadie quiere que sea parte de su historia que tuvo un asesino en serie llamado Jeffrey Dahmer que terminó matando a 17 personas, 16  en el área de Milwaukee"

 

Podría haber habido más víctimas si no hubiera sido por Tracy Edwards. El 22 de julio de 1991, Edwards logró escapar de las garras de Dahmer y llevó a la policía de regreso a su apartamento, donde hicieron su espantoso descubrimiento.

 


Sus víctimas nunca sabrían que el hombre que las drogó, las estranguló y en algunos casos las comió, se encontraría con la justicia en prisión. El 28 de noviembre de 1994, Dahmer fue asesinado a golpes solo dos años después de entrar en prisión.


Redacción

Baldra Torers

Albert De Salvo "El Estrangulador de Boston" (Tercer capítulo de nuestra tercera temporada)

 


Boston en los años 60 era una ciudad tranquila en la que pocas veces ocurría algo notable. Pero entre 1962 y 1964, esta calma se vio perturbada por el asesinato de trece mujeres, trece víctimas que, aparentemente, no tenía nada en común.

 

 


El modus operandi de este criminal siempre era el mismo: asaltaba a mujeres solas entrando en sus casas mediante el engaño y las estrangulaba siempre utilizando el mismo nudo. Esta era su “firma”. La marca que unió todas las historias y puso en alerta a la ciudad de Boston. Cualquiera podía ser el estrangulador de Boston, todos los hombres eran sospechosos. Los asesinatos no cesaban. Mientras, la policía, se encontraba perdida y sin saber qué hacer.

 

Poco después, un hombre, Albert DeSalvo reconoce a su compañero de celda que él es El estrangulador de Boston, que él es el autor de esos crímenes. La policía no tenía ningún indicio de que DeSalvo pudiera ser el asesino pero, para demostrarlo, éste comienza a relatar todos los detalles de cómo acabó con la vida de aquellas mujeres. Inmediatamente Albert DeSalvo fue juzgado y llevado a prisión. Seis años después fue encontrado muerto en la enfermería de la prisión. Sin ningún culpable.

A día de hoy no está del todo claro que DeSalvo fuera el verdadero estrangulador de Boston pues en ocasiones parece que aquellos crímenes fueron cometidos por más de un asesino…

 

 

 

 

Albert De Salvo. El estrangulador de Boston era un personaje que encajaba perfectamente en la sociedad, alguien, tan carismático que incluso logró que una de sus víctimas le tomara té con él antes de ser asesinada… Pero cuya lasciva y deformada psicopatía hacía que sus actos finalmente denigraran, deshumanizaran a sus víctimas, haciendo lucir a los cadáveres como con formas sexualmente sugestivas y adornadas, después de haber sido asesinadas de muchas de ellas de manera brutal.

 

 


Nadie hubiera podido imaginarle de la forma en que realmente era, y eso hizo que durante muchos años incluso se dudara de que la policía hubiera aprehendido al verdadero estrangulador, y hasta hoy día hay una seria discusión al respecto.


Baldra  Torres

Redacción. 

 

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