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martes, 26 de septiembre de 2023

El Culto a los Asesinos seriales desde hace cinco décadas



 El culto a los asesinos seriales a lo largo de los últimos cincuenta años revela facetas complejas y sombrías de la psique y la cultura humanas. La fascinación por estos individuos, que perpetran actos de violencia y brutalidad extrema, se manifiesta en diversas formas de consumo cultural, incluyendo películas, documentales, series de televisión, y literatura.


Origen de la Fascinación

La fascinación moderna por los asesinos seriales surge en un contexto histórico y social que combina el morbo, el temor y la curiosidad humana. Los asesinos seriales, a menudo con personalidades carismáticas y perturbadoras historias personales, se convierten en figuras enigmáticas y temidas. Su habilidad para evadir la justicia y su aparente normalidad alimentan la curiosidad pública y generan una mezcla de repulsión y atracción.


 Medios de Comunicación y Sensacionalismo


Los medios de comunicación juegan un papel crucial en el culto a los asesinos seriales. Historias sensacionalistas, películas y documentales elevan a estos criminales a un estatus de celebridad. En el proceso, las representaciones de los asesinos se mezclan con ficción, creando mitos y leyendas urbanas que incrementan el temor y la fascinación. El caso de Ted Bundy, por ejemplo, ha sido objeto de numerosas adaptaciones cinematográficas y documentales que exploran su personalidad carismática y sus crímenes brutales.


Sociedad y Morbo

La sociedad, con su apetito insaciable por el morbo y el escándalo, también es cómplice en la construcción del culto a los asesinos seriales. El fenómeno del “true crime”, que narra crímenes reales, ha experimentado un auge significativo en los últimos años, reflejando una creciente demanda por contenidos relacionados con el crimen y la justicia.


Explotación Comercial

La industria del entretenimiento ha capitalizado esta fascinación por los asesinos seriales, creando innumerables obras basadas en sus vidas y crímenes. Desde películas como "El silencio de los corderos" hasta series de televisión como "Mindhunter", estos relatos explotan la psicología y motivaciones de los criminales, ofreciendo al público una visión íntima y perturbadora de sus mentes.


 Deshumanización de las Víctimas

En este proceso de glorificación, las víctimas son frecuentemente deshumanizadas y olvidadas. La atención se centra en el asesino, en su vida, sus motivaciones y sus métodos, mientras que el sufrimiento de las víctimas y sus familias queda eclipsado. Esto lleva a una pérdida de empatía y comprensión sobre el verdadero costo humano de estos crímenes.


Reflexión Sociocultural

El culto a los asesinos seriales refleja, en última instancia, aspectos oscuros y perturbadores de la cultura y la sociedad. La necesidad de entender el mal, de explorar los límites de la naturaleza humana y de enfrentar nuestros propios miedos, se manifiesta en esta fascinación morbosa. Es esencial reflexionar sobre cómo la cultura popular y los medios de comunicación perpetúan y explotan este culto, y sobre cómo podemos abordar estos temas con responsabilidad y respeto por las víctimas.





Conclusión

El culto a los asesinos seriales a lo largo de los últimos cincuenta años es un fenómeno multifacético que revela tanto la obsesión cultural con el mal y el morbo como las tensiones inherentes entre la curiosidad y el repudio. Los medios de comunicación, el sensacionalismo y la explotación comercial han alimentado y perpetuado este culto, a menudo a expensas de la humanización y el recuerdo de las víctimas. Es imperativo que la sociedad reflexione sobre sus roles en la perpetuación de este fenómeno y busque maneras de abordar y discutir estos temas de manera más ética y consciente.



Redacción: Baldra Torres

sábado, 13 de febrero de 2021

Ted Bundy ( Y la pregunta que seguimos sin responder después de tantos años)

 



Desde la cultura griega hasta nuestros tiempos hemos formado, transformado y evolucionado en nuestra forma de vincularnos con el mundo y con el otro por medio de la palabra y del discurso.

Desde una perspectiva filosófica se podría afirmar que el “Otro” es todo aquello que nos excede y al mismo tiempo nos constituye, y desde una perspectiva psicoanalítica lacaniana, se podría afirmar que el “Otro” es el discurso, la palabra, el acto, los gestos, la intención y… En esa intención es donde entra la categoría de Asesino Serial.

Ted Bundy mató a treinta y seis chicas hasta su última detención, la que culminó en su pena de muerte, condenado a la silla eléctrica, el 24 de enero de 1989.

Fue un claro ejemplo de un psicópata con fachada perversa. Encantador, elocuente, inteligente, un candidato indiscutible al éxito y un hábil manipulador.

Dedicó su vida a conseguir su goce y adjudicó la culpa a lo ajeno, en su caso a la pornografía.

Su gran capacidad para fingir ser un ciudadano modelo lo llevó a matricularse en varias universidades, consiguiendo grandes méritos en ellas. Militó en política y trabajó como voluntario en una línea de ayuda a mujeres, formó pareja en dos ocasiones, con chicas jóvenes y hermosas.


Ted, fingió ser un individuo socialmente destacado y elocuente hasta el día de su juicio.

De aquí partimos para situar a este personaje en uno de los mejor situados en los niveles de maldad, de la que nos hablan en uno y más programas y series de televisión.

Dicen que las apariencias engañan. Esta máxima que , no por repetida hasta el hartazgo abandona ese cetro de la sabiduría popular que la ha eternizado.

Este enero pasado se cumplieron  32 años de la ejecución de Ted Bundy en la silla eléctrica, ese joven apuesto que se convirtió en uno de los mayores asesinos seriales de los Estados Unidos sin acarrear ningún rasgo que denotara su temible condición.

Sabemos que fue un buen camuflaje para cometer el horror. Se sabe, pues, que  el hábito no hace al monje, (otra vez retomamos el refrán popular).

Pero…¿Cuál es el rol de la “psique” de un reo con un prontuario confeso que incluye el asesinato de más de treinta mujeres?.

Bundy se llevaba muy bien con cada una de esas aseveraciones instaladas que hacen al patrimonio del argot popular que siempre esconde una buena dosis de verdad. 

Apariencia intelectual. Hábito de niño bien. Así era. Eso representaba. Pero, 

Siempre aterrizamos en las preguntas que tal vez no respondamos jamás…

¿Los asesinos seriales nacen o se hacen?

Un padre desconocido. Una madre que aparentó ser hermana por muchos años, (también si se quiere víctima de las circunstancias).

Tal vez… La violencia en el hogar de crianza, Un amor no correspondido. No, no... No es la fórmula del crimen, no lo creo yo al menos, no sé ustedes. Pero desde mi perspectiva estos no son los materiales con los que se construye un criminal.

Se trata del universo de un ser humano esperpéntico, diría Valle Inclán.

Un monstruo con piel de cordero, enfermo psicopático, un manipulador, un mentiroso… Si, pero no, de ninguna manera alguien que haya tenido una sola causa de origen de su maldad.

Theodore Robert Cowell Bundy, el famoso Ted que sembró el pánico en las mujeres de su época, el personaje en el que se sostuvo la crónica policial, el ensayo literario, el cine documental y la ficción inspirada en la realidad.

Theodore Robert Cowell Bundy, el perverso que pensó en Dios cuando despertó luego de haber cometido su primer asesinato (según sus propias palabras).

 Aquella imagen no fue suficiente para sembrar la culpa y el arrepentimiento. Ese Dios, su Dios, no logró hacerle vencer el derrotero de furia, resentimiento y despecho que este sujeto tenía hacia las mujeres.

Sé que pueden pensar y argumentar que hay algo más que eso y estoy de acuerdo, los artículos, documentales, series, películas, libros y toda la memorabilía que este personaje ha inspirado a través de los años me confirman cada vez que reparo en él…

No existe mejor ejemplo de maldad pura, de incapacidad de empatía, de sadismo y de decadencia del ser humano que Ted Bundy.

 Redacción: Baldra Torres

 

martes, 9 de febrero de 2021

¿Será que nuestra fascinación con crímenes reales es un problema psicológico?

 


Desde los antiquísimos "Forensic Files", hasta las nuevas series de Netflix, como la muy recomendable "The mind of Aaron Hernandez", un deportista excelente con un futuro prometedor que eligió asesinar en lugar de tener una vida envidiable ... Levanto la mano y lo reconozco, soy una adicta.


Por razones que ni yo misma puedo entender, los documentales sobre crímenes se han convertido en mi opción automática para relajarme, pasar de largo en la cotidianidad y también para el análisis de muchos de mis cuestionamientos profundos.


Comprendo que para muchos fans del "true crime" esas expectativas son diferentes.

Pero lo mejor de esto es que no soy la única, hay muchos y mejor entendidos que yo en este mundo oscuro.

Algunos psicólogos advierten del riesgo de glorificar a asesinos infames y de olvidarnos de sus víctimas con esas transmisiones, algunos mas osados ​​señalan que existen riesgos de "contagio", de ideas y conductas ... Otros han acusado a los programadores de estas series o programas de ser selectivos con la evidencia que presentan. Pero ...


¿Será que nuestra fascinación con crímenes reales es problemática?



A decir de la psicóloga británica Emma Kenny, que frecuentemente aparece en los documentales sobre crimen, concuerda que tenemos una tendencia al ser "fisgones" con atracción por el lado más oscuro de las cosas.


Ella señala de la prevalencia del crimen y el horror en otras formas de entretenimiento, incluyendo los dramas que vemos y los libros que leemos.


Emma Kenny dice que ver shows, series, documentales de crimen puede disparar reacciones químicas en nuestro cuerpo mientras miramos, al tiempo que reafirmamos nuestros puntos de vista morales sobre lo que está bien y lo que está mal.


Explica que el interés en el género no es para nada malo, pero hace una advertencia a las personas, incluyéndome a mí, contra ver demasiado de esto.


"Creo que para cualquier persona que vea este tipo de cosas, de veras debe saber por qué lo está mirando, me parece. Porque no vas a querer insensibilizarte demasiado",


"Es mejor pasar la vida en torno a personas buenas que hace cosas buenas, exponiéndote a lo mejor que tiene el mundo para ti ... nunca deberíamos perder la sensibilidad ante el horror".


Yo en verdad opino que es cuestión de gustos y medidas de precaución. Nunca he tenido más clara la diferencia entre una mente enferma y una cotidianidad en gustos y selecciones.


Pero si para otros la advertencia sirve ... Yo lo dejo a tu criterio. ¿Qué opinas?




Redacción: Baldra Torres

viernes, 5 de febrero de 2021

Nuestra tercera temporada (Dedicada a asesinos seriales)

 


La figura del asesino serial ha inspirado series, películas, canciones y miles de homenajes omnipresentes en el entretenimiento. Por lo general este tipo de anti-héroes ejercen una atracción mórbida y bipolar en el público; nos repugnan y nos provocan miedo, pero consumimos con fervor cualquier producto cultural basado en sus personas.

Para la radio, la televisión y la prensa escrita, los casos de los “asesinos en serie” constituyen siempre un tema de noticia muy especial, porque estos casos sorprendentes, que ocurren en el mundo complejo de la actualidad, rompen de una manera impactante y horrible el orden normal de la vida. Escogiéndolos como tema de información, los medios ofrecen al público el trágico y desconcertante espectáculo de la muerte violenta de unos seres humanos con los que puede fácilmente identificarse el lector o el telespectador. La perversa ejecución (sanguinaria o silenciosa) de las víctimas elegidas por el criminal se convierte también, “ipso facto”, en un motivo de indignación para el gran público, o en un motivo fascinante de proyección de las pulsiones de agresividad que operan en lo más oscuro del inconsciente. Informando sobre el comportamiento de los asesinos en serie, los medios de comunicación contribuyen a alimentar el interés popular por lo terrorífico y lo truculento, y a cultivar el miedo y la inquietud ante la posible repetición de casos similares. Hay que señalar, por otro lado, que la información sobre este tipo de crímenes puede generar entre la población la exigencia de una mayor protección policial y una demanda de leyes más duras contra los asesinos.

 


Conviene precisar también que el fenómeno del asesino en serie no empieza a existir con la sociedad industrial moderna. Como nos lo muestra el mito bíblico de Caín y Abel, el crimen es tan antiguo como la humanidad, aunque el nombre de “asesino en serie” sea más o menos reciente. El crimen es algo que proviene de la animalidad irracional que pervive en el interior del ser humano. Éste se afirma, en efecto, como tal, encauzando y superando el dinamismo instintivo de su “lado oscuro” (lo que Freud llama el “Inconsciente”, donde operan las pulsiones irracionales de la libido y de la agresividad; Jung, por su lado, designa el inconsciente individual con el nombre de “la Sombra”). Si el individuo humano, en lugar de afirmarse como conciencia libre en diálogo con el otro, cede a las pulsiones de la animalidad agresiva e instintiva, puede entonces provocar la muerte del otro o de muchos “otros” a los que considerará un obstáculo o un instrumento para satisfacer sus obsesiones o apetencias.

 

Te invitamos a adentrarnos en esas mentes y estos personajes enigmáticos en la tercera temporada de Demente Abierta. Un podcast para amantes del misterio y el crimen verdadero.



Redacción

Baldra Torres

domingo, 21 de junio de 2020

Chris Watts "El Mounstro de Denver"



Cada uno de nosotros tiene múltiples facetas de personalidad, muchas
formas de actuar, de reaccionar, dependiendo de las circunstancias, los
momentos, las personas con las que nos ínter relacionamos y por
supuesto nuestro entorno familiar o social.
Todo esto sucede aunque solo tratemos de cultivar o desarrollar una
parte.
El primero en utilizar la palabra alter ego, fue Franz Mesmer, un médico del
siglo XVIII, que empleaba prácticas hipnóticas para sus tratamientos.
cuando detectó que algunas personas cambiaban radicalmente su manera
de ser bajo estado de hipnosis. A esas otras facetas que emergían las
llamó “el otro yo” o alter ego.
En principio la palabra hace referencia a esas otras personalidades que
quedan ocultas o que no se manifiestan, pero que habitan en nuestro
interior de manera potencial.
Literalmente el ego es el “Yo”, y el alter ego es “El otro yo”. Del primero
somos conscientes, Es lo que llamamos nuestra personalidad, aquellos
rasgos que nos definen, nos hacen diferentes de los demás. El otro yo en
cambio, habita en nuestro mundo inconsciente, Es ese villano, ese héroe,
o ese artista que está dormido en nosotros. Otra identidad que por alguna
o muchas razones quizá no se desarrolló.
Por ejemplo, puede ser que de pequeños hayamos tenido una gran
fascinación por las plantas, o los animales, o los astros, las estrellas, sin
embargo con el paso de los años este interés fue quedando atrás y
terminamos estudiando contabilidad… Algo que tal vez también amamos,
pero allá, muy en el fondo, ese biólogo, ese astrólogo siguen existiendo.
podríamos pensar incluso que todo este rollo es un juego de nuestra
imaginación que algunas veces puede resultar provechoso.
Pero no para todos resulta muy sencillo, esto de alimentar la existencia del
“otro yo” que les habita. Por que resulta que a lo mejor ese otro, tiene
planes diferentes cuando de bondad o maldad se trata.

Hay muchos ejemplos de asesinos que solían tener una vida
completamente ordinaria y común. Personas con una personalidad
atractiva, agradable, bondadosa, que en nada podríamos pensar que
tuviera que ver con un asesino desalmado capaz de violar, asesinar, cortar,
mutilar, atormentar de manera inimaginable a sus víctimas.
Los hay incluso que después de cometer esos actos impensables de
maldad, volvían a sus hogares con hijos, esposas, familias que les amaban
y respetaban, y a quienes ellos también decían amar.
Uno de los que mejor ejemplifican esta retórica es Denis Rader, mejor
conocido como BTK, cuyo acrónimo significa, en traducción: Golpear, atar,
y matar. Seudónimo que él mismo se atribuyó en las muchas cartas que
enviaba a la policía mientras le buscaban.
En una de esas misivas escribió: Me cuesta controlarme cuando ese
mounstro entra en mi cerebro, no sé, quizá ustedes puedan pararle. Yo no
puedo, Él ya ha elegido a su próxima víctima.
Este hombre durante 30 años, parecía ser un ciudadano ejemplar,
presidente de una organización religiosa, padre de familia…Que lograba
esconderse entre la normalidad hasta que su otro yo, su alter ego, como
siempre mucho más fuerte que él, le hizo cometer un error, y ser apresado.
Pero ese es tema de otro podcast. Ya dedicaremos algun capítulo a este
infame personaje no lo duden.
Por el momento nos centraremos en una historia diferente en esencia,
pero que tiene que ver con las dos personalidades, diametralmente
opuestas de un hombre de familia, padre amoroso, esposo trabajador y
dedicado, que eligió casarse con su novia de dos años, formar una familia,
tener un empleo bien remunerado y ser felices comiendo perdices, hasta
que un buen día, despierta el mounstro que tal vez siempre vivió en él,
escondido en alguna parte de su subconsciente…Y comete el peor crimen
que un ser humano que se precie de ser, puede cometer.
Bienvenidos a la sexta entrega de demente abierta, un podcast para
amantes del misterio y del crimen verdadero.
Pónganse cómodos y prepárense para recibir su dosis morbo.
Yo soy Baldra Torres y esto es:
Chris Watts “El mounstro de Denver”




Asesinos Múltiples y Otros Depredadores Sociales: Una Reseña Crítica

  Asesinos Múltiples y Otros Depredadores Sociales, escrito por el psicólogo criminalista Vicente Garrido Genovés, ofrece una mirada profund...